Segundo día da novena
La locura de la Cruz
Entre las humillaciones de Jesucristo en su Pasión Santísima,
no fue, seguramente, una de las menores la de haber sido considerado
como loco por el impío Herodes. No es extraño, pues, que los que quieran
parecerse a Jesucristo sean también frecuentemente reputados por necios y locos.
Ya lo anunciaba San Pablo: Predicamos a Jesucristo
y a Jesucristo crucificado "escándalo para los judíos y locura para los gentiles".
Y por este trance pasó también el bienaventurado San Adrián.
porque el Emperador Maximiano, al ver que se había convertido al cristianismo
aquel hombre a quien él tanto hasta entonces distinguía y honraba, mofándose le decía:
"Pero tú cristiano? Es que te has vuelto loco?
¿Cómo quieres renunciar a tu gloria y acabar miserablemente tu vida?"
Pero Adrián contestaba con santa audacia:
"No estoy loco, no. Antes, cuando adoraba a los ídolos, entonces sí que estaba loco.
Pero ahora, he recobrado el seso: al hacerme cristiano he entrado en la verdadera cordura
porque entro en posesión de la luz dela verdad".
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Los necios de hoy hablan también muchas veces a los cristianos fervorosos y prácticos
que renuncian a ciertas diversiones peligrosas, a ciertos placeres indignos y les dicen:
Estais locos. No sabeis gozar de la vida, de la juventud, de la alegría.
Pero llega la hora de las grandes revelaciones, la hora del juicio de Dios
y esos necios que se mofaban de los cristianos fervorosos
tienen que exclamar con arrepentimiento tardío: ¡Ah! Hemos errado el camino
No eran ellos los locos, sino nosotros.
y ¡cuán terrible es el término y paradero de nuestra locura!
Oración especial para este día
Oh prudentísimo San Adrián, que te abrazaste con la Locura de la Cruz
para ser sabio y cuerdo según el Evangelio.
Concédenos valor para despreciar las vanas apariencias
de la sabiduría del mundo y los respetos humanos
y, sobre todo, un vivo conocimiento y grande estima
de nuestra excelsa dignidad de cristianos por la cual somos hijos de Dios
y herederos del cielo.